La página que nos diferencia

Cómo trabajamos

Antes de que alguien empiece a acompañar, hay escucha, preguntas y tiempo para conocernos. Así es todo el camino, desde el primer mensaje hasta el día que se conocen.

Ningún acompañamiento arranca de un día para el otro.

Estos son los pasos.

  1. Nos escribís

    Por WhatsApp o Instagram. Hablamos por teléfono para tener un primer panorama del caso. Es una charla corta, sin compromiso.

  2. Completás la ficha de admisión

    Un formulario detallado sobre la persona a acompañar: salud, rutina, vínculos, intereses, experiencias previas. Si algo no sabés, lo dejás en blanco y lo charlamos después.

  3. Nos encontramos

    Entrevista presencial con la familia, y muchas veces también con la persona a acompañar. Acá nos conocemos de verdad: nos cuentan su historia, nos preguntan todo lo que necesiten saber sobre cómo trabajamos.

  4. Armamos la propuesta

    Con todo eso, diseñamos un plan para el caso: días, horas, tipo de actividades y objetivos. Te llega por escrito.

  5. Ajustamos lo que haga falta

    La familia evalúa la propuesta. Si hay algo que cambiar, se cambia. Recién cuando están de acuerdo, seguimos.

  6. Buscamos el match

    Un segundo formulario, esta vez sobre personalidad, intereses y forma de vincularse. Nos reunimos como equipo y definimos qué acompañante es el indicado. Este paso es el que más nos importa.

  7. Se conocen

    Presentamos al acompañante con la persona y su familia. Ahí empieza.

Antes de preguntarnos quién, nos preguntamos qué.

No todos los casos piden lo mismo.

Técnico

Hay situaciones donde lo que más pesa es el sostén técnico: sostener un tratamiento, seguir pautas clínicas, trabajar con criterio psicopedagógico.

Humano

Y hay otras donde lo que hace falta es alguien que rompa el aislamiento, que devuelva confianza social, que comparta una tarde y genere ganas.

La mayoría de los casos son las dos cosas, en distinta proporción. Encontrar esa proporción es el primer trabajo, y define todo lo que viene después.

Recién cuando sabemos qué pide el caso, buscamos quién.

Podríamos asignar por disponibilidad horaria. No lo hacemos.

Antes de decidir quién acompaña a quién, hacemos las mismas preguntas de los dos lados.

A la familia le preguntamos cómo es la personalidad de su familiar, cómo reacciona ante gente nueva, qué música escucha, si le gustan los animales, qué actividades disfruta, y qué perfil de acompañante preferirían evitar.

Al acompañante le preguntamos exactamente lo mismo sobre sí mismo. Después cruzamos.

Porque un acompañamiento funciona cuando dos personas se encuentran de verdad.

Plataforma de la familia

Una ventana a lo cotidiano

Quisimos que acompañar también fuera mostrar.

En este rubro, la mayoría de las familias se entera de cómo va el acompañamiento por lo que les cuentan. Nosotros armamos otra cosa.

Cada familia tiene su propia plataforma. No es un resumen que mandamos de vez en cuando: es el acompañamiento entero, ordenado y a la vista, entrando desde el celular cuando quieras.

Ahí está todo lo que sucede.

Cada encuentro registrado, la agenda de lo que viene, los informes de seguimiento y los comprobantes, guardados en un mismo lugar y siempre disponibles.

Pantalla de inicio del portal de la familia en el celular, con la última novedad del acompañante y el resumen del mes
Vista de sesiones del portal de la familia, con el resumen del mes, el próximo encuentro y el historial de encuentros

No hace falta que preguntes ni que esperes a fin de mes.

Lo abrís y está.

Somos los que te muestran el acompañamiento, no los que te lo cuentan.

Vista de documentos del portal de la familia, con la carpeta de liquidaciones y recibos y el listado de los últimos comprobantes

Es la mirada con la que acompañamos.

No cambia según el caso: cambia cómo se trabaja.

Movimiento

El cuerpo en movimiento construye autonomía, no solo salud.

Alimentación

Sin restricción ni culpa. Conciencia y hábitos que se sostienen.

Hábitos

Rutinas que ordenan sin presionar.

Conexión

Vínculos y naturaleza. Lo social es parte del acompañamiento, no un extra.

Descanso

Bajar revoluciones. Sueño, pausa, silencio.

El acompañante nunca está solo, y la familia tampoco.

Cada caso tiene un coordinador. Está en contacto con el acompañante y con la familia, ajusta objetivos, resuelve lo que aparece y sostiene el rumbo del acompañamiento.

Informes por escrito, sin tecnicismos.

Qué se trabajó, qué avanzó, qué costó. El detalle y la frecuencia dependen del plan.

Portal de la familia

Podés ver todo lo que pasa, cuando quieras.

Cada familia tiene su acceso: las sesiones realizadas, la agenda de los próximos encuentros, los informes y los comprobantes. Si algo no coincide con lo que viviste, lo marcás desde ahí y nosotros lo revisamos.

Solo Premium

Supervisión externa

Una psicóloga especialista en discapacidad supervisa el caso desde afuera del equipo.

El equipo se sigue formando. Terminamos el curso “Herramientas para comprender y abordar la neurodiversidad” con el Dr. Christian Plebst, y seguimos sumando formación.

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