Nunca estás solo.
Cada caso tiene un coordinador que está de tu lado: para pensar juntos, para bancarte cuando algo se pone difícil, para resolver lo que no te toca resolver a vos.
Hay trabajos con el poder de cambiar vidas, este es uno de ellos.
Acompañar es un trabajo distinto. No tiene oficina, no tiene horarios estándar, no tiene dos días iguales.
Por eso, lo primero que armamos no fue un método. Fue un equipo.
Cada caso tiene un coordinador que está de tu lado: para pensar juntos, para bancarte cuando algo se pone difícil, para resolver lo que no te toca resolver a vos.
No te asignamos y desaparecemos. Hablamos seguido, revisamos objetivos, ajustamos lo que haga falta.
Nos conocemos, nos juntamos, nos consultamos entre todos.
Organizamos capacitaciones con profesionales e instituciones del área. Queremos que salgas de acá sabiendo más que cuando entraste.
No asignamos casos por disponibilidad horaria. Antes de eso queremos saber quién sos: qué te gusta, cómo te vinculás, qué música escuchás, cómo reaccionás cuando algo se complica.
Después buscamos a la persona con la que tengas algo real en común.
Porque el match funciona en las dos direcciones: cuando el vínculo es genuino, vos también trabajás mejor.
Buscamos gente que quiera dejar una huella en la vida de alguien.
Esto no es un trabajo para llenar horas. Es estar al lado de una persona en su día a día y, con el tiempo, ver cómo algo cambia: una rutina que antes costaba, una salida que antes daba miedo, una confianza que antes no estaba.
Ese cambio lo hace alguien que se compromete, que quiere estar ahí. Si querés que tu trabajo signifique algo real para otra persona, este es el lugar.
Estudiantes o graduados de psicología, educación física, terapia ocupacional, trabajo social, psicopedagogía, educación especial, enfermería, kinesiología, fonoaudiología, musicoterapia o la tecnicatura en acompañamiento terapéutico.
Y también gente sin título, con experiencia real acompañando.
Trabajamos en zona norte y CABA. Tener movilidad propia suma, pero no es excluyente.
Valoramos experiencia previa con discapacidad, salud mental o adultos mayores, y suma si manejás otro idioma o lengua de señas.
Pero lo que más miramos no está en un currículum: paciencia, vocación, ganas de estar.
Datos, formación, disponibilidad y una parte larga sobre quién sos. Lleva un rato, y vale la pena.
Entrevista con Quintu o Pipe.
Y cuando aparece un caso que encaja con tu perfil, te lo proponemos.
Contanos quién sos.
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